Es increíble la manera en la que se comportan los integrantes de MORENA, su corrupción en el lenguaje, acciones y posturas les colocan en una posición por demás condenable ante la sociedad toda, pueblo, para que ellos lo entiendan. Su hipocresía, mentiras y delitos sin fin, les han desnudado moral y legalmente delante de todos, y ellos, sin inmutarse, pues jamás aceptan sus conductas y hechos (que han llevado a México a la quiebra económica, legal y democrática).
El tirano de Macuspana, el pillo mayor (que desde el año 2006 recibiera dinero de los narcotraficantes para sus campañas; como se ha mostrado repetidamente en los medios) con un cinismo que hubieran envidiado Gil Blas, el Tartufo, e incluso Adolfo Hitler (al que tomó como modelo para su desgobierno destructor); apenas llegó a la presidencia a finales de 2018, fue capaz de decir que su mandato se regiría por tres principios: ¡NO ROBAR, NO MENTIR, NO TRAICIONAR!
No cumplió con ninguno de ellos, al contrario, han sido y serán su condena moral (y legal en algún momento) El cinismo de este individuo, que nunca debió llegar a la presidencia, fue capaz incluso de revivir la Cartilla Moral de Don Alfonso Reyes y utilizarla ilícita y falsamente para engañar a los ilusos que nunca pudieron (o han podido) descubrir al farsante detrás de la máscara de demócrata y líder social.
Las advertencias de Don Alfonso Reyes, queda claro que nunca fueron leídas, ni mucho menos conocidas por López Obrador, de lo contrario, se hubiera frenado de tantos berrinches que le costaron al país (y le costarán por muchas décadas) enormes cantidades de dinero y atraso en muchos sentidos para México. Don Alfonso advertía en su Cartilla Moral: “El bien no debe confundirse con nuestro interés particular en este o en el otro momento de nuestra vida. No debe confundírselo con nuestro provecho, nuestro gusto o nuestro deseo” (Lección 1).
Tampoco, a pesar de que él mismo promovió dicha Cartilla, leyó y mucho menos atendió la Lección V, que textualmente señala: “Todos los hombres son igualmente dignos, en cuanto a su condición de hombres, así como todos deben ser iguales ante la ley”. Letra muerta para el tabasqueño -y para Claudia Sheinbaum en gran medida- pues durante su sexenio y los dos años siguientes, los únicos mexicanos que valen son ellos (MORENA) y sus seguidores. En cambio, el 70 por ciento de los mexicanos, los que, por supuesto estamos totalmente en contra de sus ilícitos, divisiones, violencias y rompimiento total del orden republicano y el estado de derecho, para ellos NO SOMOS IGUALES, y mucho MENOS ANTE LA LEY, pues justo para eso destruyeron el Poder Judicial tomándole mediante ilegítimas elecciones y colocando a falsos e impreparados juzgadores (la gran mayoría).
La maldad demoniaca del tabasqueño no tiene límites. Apenas llegó a la presidencia y se dedicó todos los días a dividirnos a los mexicanos, cuando su deber era justamente lo contrario, como escribió Don Alfonso Reyes. A la manera de Fidel Castro y Hugo Chávez, se inventó una plataforma (las Mañaneras) para atacar todos los días a aquellos y aquello que le incomodara o estorbara en sus planes de destrucción y control mafioso del poder, usando un arsenal de calificativos muy amplio, nutrido en el albañal inmoral en el que este hombre se desarrolló (14 años para sacar una licenciatura hablan mucho de su persona).
No en balde Gabriel Zaid le nombró “el poeta del insulto”. La cuestión es que Claudia Sheinbaum no ha querido entender de modo alguno que es la presidenta de México, que está para servir a los mexicanos, conducirles siempre por el camino de la legalidad, y buscar en todo momento su bienestar y mejor futuro. Por desgracia -sus acciones así lo muestran- ella está siempre para defender a López Obrador y la enorme Banda de MORENA.
El mega escándalo que hizo caer a la Taddei y su Banda de malhechores (dentro y fuera del INE), en el que las pruebas son ya conocidas por todos los mexicanos (hasta los que no saben nada de leyes); Claudia Sheinbaum, lejos de comportarse como presidenta, su postura ha sido vacilante. En momentos ha querido comportarse institucionalmente, y al rato declara tonterías impropias, no sólo de una mandataria, sino de una persona emocionalmente madura y estable.
Después de estar desnudada la Banda de la Taddei ante todos los mexicanos y la opinión pública internacional, de pronto la Sheinbaum pretende de manera absurda acusar a Lorenzo Córdova, pero como viera el rechazo de la opinión pública medio se detuvo. Sin embargo, los días siguientes arremetió de nuevo amenazando con hacer auditorias al IFE-INE desde finales de los años ’90 hasta el 2026. Cuestión que además de no ser legal, pues se entiende que todas éstas ya se revisaron con lupa (por ser de los de “antes”, de los conservadores) la exhibe de manera grotesca y vengativa.
Ya lo hizo con el ex gobernador de Baja California Ernesto Ruffo Appel, a quien metió a la cárcel, intentando utilizarle de “chivo expiatorio” para justificar ante los mexicanos el mega, archi, requete contra, super delito de CONTRABANDO DE COMBUSTIBLES (HUACHICOL FISCAL). Ilícito planeado y ejecutado desde el gobierno federal de Morena, tanto de López Obrador como en el de la propia Sheinbaum. Sin embargo, lejos de indagar, detener y meter a la cárcel a los orquestadores y ejecutores del delito económico más cuantioso y dañino de toda nuestra historia, ha tomado la postura del procurador romano Poncio Pilatos, metiendo a la cárcel a un inocente y a posibles implicados, pero de muy bajo nivel en la cadena delictiva (para no detener a secretarios y altos funcionarios de su gobierno y del anterior, que como todas las evidencias lo indican, están involucrados).
Recordando la posición de Pilatos, luego de analizar las acusaciones y pruebas en contra de Jesús de Nazaret; como experto en el famoso y respetado Derecho Romano, declara públicamente “No encuentro ningún delito en este hombre”. Sin embargo como los líderes sociales y religiosos al igual que la plebe le presionaran; apartándose totalmente de la justicia y el derecho pregunta a la plebe: “¿Qué queréis que haga con Jesús de Nazaret…? ¡Crucifícale…! contestó la plebe manipulada y enardecida -así como sabe hacerlo muy bien MORENA-. ¿Y qué hago con Barrabás? ¡Libértale!
Algo así está pretendiendo la presidenta Sheinbaum. Queriendo defender a la Taddei y la Banda de mafiosos que asaltaron el INE, intenta de manera por demás burda defender y soltar a la Banda, y buscando un chivo expiatorio, pretende crucificar ante la opinión pública a Lorenzo Córdova (y sus antecesores). Todo por cuidar a la secta pseudo política de MORENA ¿No halló la presidenta en toda la historia una figura más justa e inspiradora para ejercer la justicia que a Poncio Pilatos?
¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!
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