Opinión

Los gobiernos se corrompen en la medida que los ciudadanos guardan silencio ante sus latrocinios, abusos y excesos en el ejercicio del poder. Hoy abordaremos uno de estos temas el cual tiene relación con el Ayuntamiento de Guadalajara, aunque para ser precisos, se originó en el gobierno de Enrique Alfaro y se consumó en días recientes.

En uno de sus muchos arranques despóticos y autoritarios, el entonces presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro, mandó a los inspectores viales a su cargo a levantar infracciones a los autos en las calles. Obviamente que el asunto tenía carácter recaudatorio —aunque siempre se adornan y buscan otra razón para cubrir el interés por los billetes— poniendo como pretexto los autos estacionados afuera de las casas o subidos en la banqueta.

Hasta cierto punto tenía razón. Hay muchos ciudadanos arbitrarios que suben los autos a las banquetas de sus casas impidiendo el paso libre de los peatones e incluso tapando cocheras ajenas. Hasta aquí el asunto es lícito y se concede la razón a la autoridad municipal.

El problema, y no menor, causa del presente artículo y sin duda de miles de infracciones totalmente injustas, es que los inspectores municipales tomaron como cruzada recaudatoria levantar folios (y con ello alegrar a sus jefes) levantando infracciones como energúmenos por toda la ciudad ¿Y cómo no levantarlas si la supuesta “infracción” tenía ¿o tiene? un costo de $3,440.00 pesos? ¡Vaya ambición…!

     Estacionarse mal o en lugar prohibido para la Secretaría de Vialidad en ese momento costaba $109 pesos. Sin embargo para la ambiciosa administración de Alfaro y su troupe era de $3,440.00 pesos ¿No tenía el entonces presidente municipal un sólo asesor jurídico que le dijera que la Constitución establece que los impuestos tienen que ser “proporcionales y equitativos” además de “legales”, es decir, no a capricho del gobernante en turno? (Art. 31 frac. IV) ¿No sabe cuánto ganan la mayoría de los jaliscienses?

Cuadrillas de inspectores con folio en mano se dieron a la tarea de esquilmar (y abusar del poder público) en contra de miles de ciudadanos con problemas para estacionar sus vehículos (si bien otros merecían la infracción; aunque no por ese monto estratosférico e ilegal).

Abreviando: quien esto escribe fue objeto también de los atropellos e injusticias del entonces gobierno municipal. Para ser precisos me levantaron 4 infracciones (claro, en fechas distintas, aunque cercanas) por estar estacionado ¡afuera de mi casa! Sí, afuera de mi propia casa, como se demuestra en los folios y con la tarjeta de circulación de mi auto (2010).

Su servidor confronté a la autoridad municipal en una junta de Colonos de la Colonia Chapalita, la cual se había convertido en coto de caza de una troupe de inspectores vivillos (enemigos de los ciudadanos). Mi confrontación se basó (legalmente) en que las infracciones que nos estaban levantando a los vecinos de la zona TODAS ERAN ILEGÍTIMAS por la sencilla razón de que los vecinos estábamos siendo víctimas (además de los abusos del Ayuntamiento) de una Compañía de Seguros que no estaba cumpliendo con el Reglamento Municipal, el cual exige a los negocios estacionamiento para sus clientes y empleados y no lo estaban haciendo (y continúan sin hacerlo).

Así que los vecinos de la zona estábamos sufriendo no sólo con la invasión de una enorme flotilla de vehículos oficiales de la Aseguradora, sino además de algunos trabajadores y clientes, de tal manera que al levantarnos en la mañana TODAS LAS CALLES DE ALREDEDOR ESTABAN YA INVADIDAS POR SUS AUTOS (como se aprecia en la foto).

 

En la referida reunión de Colonos (con presencia de funcionarios del Ayuntamiento de Guadalajara) les dije textualmente que: “en lugar de estar infraccionándonos a los vecinos ilegalmente, obligaran a la Aseguradora a cumplir con la Ley Municipal, puesto que ellos eran (y siguen siendo) el problema para todos los vecinos de la zona”.

Les dije, además: “que no invadíamos las zonas de jardín, que dejamos libre el paso peatonal y que nos estacionábamos en las rampas de nuestras propias cocheras, por lo que no había infracción alguna” ¿de cuándo acá es infracción estacionarte afuera de tu propia casa?

Que antes de levantar infracción alguna debían poner en orden a la susodicha empresa aseguradora, pues, como se puede corroborar todos los domingos tenemos nuestras calles libres para los vecinos. Finalmente debo señalar que me levantaron (durante el gobierno municipal de Enrique Alfaro) cuatro infracciones, cada una por $3,440.00 pesos por estar estacionado afuera de mi propia casa. Por supuesto que no las pagué, y aunque año con año me las quería cobrar Hacienda del Estado al pagar el refrendo, siempre me negué por tratarse de una entidad jurídica ajena (que tiene sus propios medios de cobro).

Pero en días pasados, para ser exactos el 8 de julio próximo pasado, al tramitarme un familiar las placas nuevas (yo lo había intentado por cuatro ocasiones y las largas filas me lo impidieron —y para Hacienda de Jalisco no hay viejos, todos somos iguales— mi pariente pagó, asómbrate lector con semejante cifra: la cantidad de $14,005.00 pesos por las cuatro injustas e improcedentes multas, así como $1,263.00 de recargos (para la Hacienda de Jalisco). Un total de $15,268.00 pesos ¿Así o más ladrones e injustos?

      Espero, a quien corresponda en Hacienda de Jalisco y el Ayuntamiento de Guadalajara, que me devuelvan mi dinero, porque tal cobro, además de ilegítimo e infundado, es un vulgar robo. Lo dicho: Ayuntamiento ladrón y Hacienda Estatal cómplice ¿o usted qué opina lector?

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

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Qué bueno que el pueblo mexicano disfrutó por algunas semanas la alegría del Mundial de Fútbol. Su gozo en las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey fue público, no solamente en lo nacional, también a nivel internacional, de tal forma e intensidad que la mayoría de los visitantes que vinieron a ver jugar a sus selecciones se sintieron felices. El cálido recibimiento y convivencia con los mexicanos les cautivó (un activo invaluable originado en la anfitrionía de nuestra gente).

El problema para México, y no menor, es que ese interés desbordado por la selección de fútbol; no se muestra en absoluto ante las terribles condiciones político-económicas en las que se encuentra el país (a punto del colapso en muchos sentidos). La diferencia es brutal.

Para el Mundial 2026 todo el apoyo, toda la pasión, todo el compromiso, viajar, gastar, desatender el trabajo, desvelarse, horas parados, incomodidades varias y un largo etcétera, mientras que para enterarse de lo que ha estado sucediendo en los últimos 8 años a más de la mitad de la población no le importa en absoluto. No muestra interés alguno.

Semejante apatía por el destino de México tiene mucho de escapismo y no poco de suicidio político. Si consideran que así ha sido siempre, que así son los gobernantes, corruptos y ladrones, su afirmación es parcialmente correcta, olvidando del todo que las cosas no son así de simples.

Los gobiernos se nutren de sus ciudadanos, y los gobernantes, a final de cuentas, son reflejo de la sociedad. Ciertamente México ha padecido una larga lista de gobernantes con esas terribles mañas producto precisamente de la doble (o nula) moral. Dichos populares reflejan la elasticidad moral de millones: “¡Yo no pido que me den, sino que me pongan donde hay!” (y en el gobierno hay mucho, y si se lo acaban, piden prestado, al fin y al cabo que el pueblo paga).

El meollo, pues, es la cantidad de ladrones y el monto de los saqueos. La llegada de esta banda de forajidos hipócritas (debe haber algunos decentes, pero no se notan ante semejante fauna delincuencial) sobrepasó todo lo conocido. Algunos gobernantes del siglo XIX, otros emanados de la Revolución, así como alguno de mediados del siglo pasado (y un par de derrochadores de la segunda mitad) no son nada frente a esta banda de ladrones, incapaces, ignorantes y derrochadores.

Basta señalar que en apenas ocho años la DEUDA PÚBLICA la aumentaron de $10.5 billones (2018) a casi $ 21 billones de pesos, poniendo la soga al cuello de los mexicanos, quienes a final de cuentas tendremos que pagar sus raterías, incapacidad y enormes deudas producto de su saqueo e incompetencia.

Por todos lados y dónde se le busque la CORRUPCIÓN brota como llaga purulenta: Cancelación del NAIM, Tren Maya, AIFA, Tren Interoceánico, Refinería Dos Bocas, PEMEX, IMSS, ISSSTE, SEGALMEX, CFE, Banco del Bienestar, Mexicana, Huachicol, Huachicol Fiscal, viajes y derroches de los juniors tabasqueños y un larguísimo etcétera. Gobernadores: Rocha Moya, Américo Villareal, Alfonso Durazo, Marina del Pilar Avila, Alfredo Ramírez Bedolla, David Monreal, Evelyn Salgado y otros más. Presidentes Municipales: la lista no ajusta en este espacio. Bueno, hasta la Banda del acordeón (SCJN) ha mostrado una dentadura feroz (ni qué decir de la incapacidad para semejante cargo): desde la compra de millonarias camionetas, elevados salarios, prestaciones y demás, hasta el absurdo de hacer de la nómina judicial un patrimonio personal nauseabundo (como es el caso de la falsa ministra, así, con minúscula Lenia Batres, que metió a la nómina a 94 compinches en calidad de “asesores”, cuando lo cierto es que UN VERDADERO MINISTRO DE LA CORTE NO NECESITA DE NINGÚN ASESOR (su conocimiento, experiencia y sabiduría son su herramienta de trabajo). ¿Pero qué se podía esperar de una lépera de vecindad sin ningún conocimiento jurídico, ni una larga carrera judicial?

     Muchos mexicanos no quieren darse cuenta de la crítica situación en la que se encuentra el país. No quieren enterarse que han destruido las instituciones públicas y desmantelado la República. Que los poderes Legislativo y Judicial ya son meros apéndices del ejecutivo; que ya destruyeron la democracia y han iniciado con todo descaro la construcción de UN ESTADO TOTALITARIO.

¿Acaso no les importa la suerte y destino de sus hijos (si los tienen), de sus parientes, amigos, y el de México? ¿El patrimonio construido por una o varias generaciones de su familia tampoco les importa? ¿Creen acaso que las cosas seguirán igual que siempre cuando ya no tenemos un PODER LEGISLATIVO que limite a los otros poderes; cuando el PODER JUDICIAL ya está en manos de su gente y la justicia ha quedado a gusto y capricho de los morenistas y sus amigos ¿No saben acaso que por eso ya no hay inversión extranjera nueva y la fuga de capitales crece año con año? Ni qué decir entonces del control del país a manos de las bandas delincuenciales (abrazadas por AMLO y Morena).

     ¿Dónde están esos cientos de miles (¿o millones?) de mexicanos en México, Guadalajara y Monterrey, ondeando orgullosos nuestra bandera y cantando el Himno Nacional en las calles portando la camiseta de la selección? ¿Dónde? ¿Acaso solo tenemos patrioteros y tenemos un déficit brutal de ciudadanos?

La banda dictatorial (Morena) sabe que ha hecho las cosas terriblemente mal, pero no acepta su incapacidad para gobernar —aunque está consciente del rechazo de la mayoría de los mexicanos a sus mega corrupciones e incapacidad—. Y porque lo saben la presidenta Sheinbaum no asistió a ningún partido durante el Mundial de Fútbol, sabía perfectamente que se enfrentaría al repudio popular, mostrando su falta total de compromiso con los mexicanos (y ausencia de institucionalidad). El Presidente Gustavo Díaz Ordaz, villano favorito de Morena y los usufructuarios del ’68, asistió como era su deber a la inauguración de las hermosas Olimpiadas celebradas ese año (apenas 10 días después de Tlatelolco), evento de talla mundial que él y su gobierno prepararon con todo acierto y diligencia. La rechifla estuvo presente, pero el Presidente mostró hombría e institucionalidad (igual lo hizo durante el Mundial del ’70). Claudia Sheinbaum, sin embargo, faltó a la cita.

El rey de España, Felipe VI, sí asistió en Guadalajara al encuentro de su país contra Uruguay, y los asistentes al Estadio Guadalajara le brindaron el respeto y honores debidos. El problema, el mayor de todos para los mexicanos, es que contra la República la banda de los corruptos e ineptos lleva anotados 8 AÑOS DE SAQUEO Y DESTRUCCIÓN y el equipo de los ciudadanos mexicanos, lleva todos esos años SIN PRESENTAR DEFENSA E INTERÉS. Fuera de algunos periodistas y pocas voces críticas que mantienen la voz y señalan lo que nos sucede; una gran masa lleva a cuestas semejante marcador que está definiendo su historia sin inmutarse siquiera.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

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Aunque el país está inmerso en grandes y terribles problemas nacionales que amenazan con la dictadura o el caos, es necesario hacer un alto para abordar otro no menor que afecta a la capital del Estado (Jalisco). El tema del agua potable que utilizamos en la zona metropolitana de Guadalajara, que de algunos años (pocos) a la fecha, ha ido convirtiéndose en una amenaza para la salud y sobrevivencia de la población que la utiliza (poco más de 3 millones).

     El asunto es relativamente nuevo, pues les guste o no a las autoridades actuales, NUNCA habíamos padecido semejante incapacidad y amenaza contra la salud y vida normal de los tapatíos.

    Quien esto escribe nació en el barrio de San Juan de Dios (1950) y ha vivido también en los barrios de Analco, San Andrés y otras colonias del poniente y jamás había visto semejante podredumbre y amenaza en las llaves del agua (antaño potable).

     La cuestión es que para remediar un problema antes hay que reconocerlo, y los que cobran actualmente como gobierno (gobernador, presidentes municipales de la zona metropolitana y funcionarios del SIAPA) carecen de humildad y sensibilidad para hacerlo. Todo quieren resolver haciendo más obras y gastando cantidades multimillonarias, sin antes, como es necesario, estudiar a fondo el problema, pedir ayuda a los que saben y conocen.

     Alfaro en su momento corrió del SIAPA a toda la gente con experiencia, la que conocía los canales que traen el agua a la ciudad, las entrañas de las redes, las plantas potabilizadoras y demás e indispensables procesos para que llegue limpia a los hogares y negocios, colocando en sus lugares a gente de sus partidos y de la grilla.

     Al principio no se notó, pero con el paso de los meses y los pocos años transcurridos, los resultados son ahora un grave problema para todos los tapatíos. Para los hogares (¿se puede cocinar, bañar, beber, lavar ropa y trastes, etcétera, con agua putrefacta? — incluidas heces fecales—); para los negocios ¿cómo lavar platos, vasos, ollas y demás enseres en los restaurantes y negocios de comida?, igual para la industria, los comercios y toda actividad.

     El problema, lejos de aminorar, ha crecido significativamente (al par de la incompetencia de las autoridades, que en lugar de hacer un alto para pensar cómo resolver semejante problema en su magnitud, se limitaron a cambiar de jefe y buscar remedio a través de medios y declaraciones. En buena la hora que limpiaron la presa de Las Pintas, pero eso es sólo el inicio (a un costo de $23 millones de pesos) por lo que cabe la pregunta ¿No tiene acaso el SIAPA personal de planta que haga esos trabajos de mantenimiento y limpieza de los canales y cuerpos de agua que surten a Guadalajara?

     El gobierno debe dejar de pensar solo en popularidad y en las siguientes elecciones para abocarse a resolver los problemas que les incumben. Nadie les eligió para ser reyes(nas) de la popularidad. El voto que les concedieron los ciudadanos es para resolver sus problemas, mejorar las formas de vida de las familias, combatir la inseguridad, etcétera. Ninguna publicidad mejor que las buenas y efectivas acciones de gobierno. Punto.

      El gobernador y los presidentes(as) municipales tendrán que dejar el mundial de lado (y poner quien atienda la fiesta) y aceptar el grave problema del agua potable, que NO ES POTABLE. Antes de pedir prestado miles de millones y pensar en proyectos emanados del engreimiento que producen los cargos, tienen que revisar a detalle paso por paso desde el envío de Chapala hasta la llegada a las colonias y fraccionamientos.

     Combatir con todo el peso de la ley las descargas de aguas negras a los canales y meter a la cárcel a semejantes criminales, Si tienen para construir dónde no se debe, sin duda que tienen también para construir fosas sépticas o hacerlo conde exista la infraestructura pública para que no cometan ese delito. Lanzar aguas negras a los canales del agua para potabilizar es un verdadero crimen, y hasta ahora no se conoce a nadie que hayan consignado por semejante delito ¿Cómo se le puede llamar al derrame de heces fecales y enfermedades de todo tipo al agua que van utilizar más de 3 millones de personas?

     ¿Ya revisaron TODAS las plantas potabilizadoras del agua en la zona metropolitana? ¿Ya vieron y están seguros que todos los procesos se están llevando al pie de la letra? ¿Ya invitaron a técnicos de ciudades como Los Angeles, San Antonio o Chicago para que les ayuden y asesoren? En los años sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado varios presidentes municipales de Guadalajara hermanaron la ciudad con otras de Estados Unidos (me recuerdo a Downey y Glendale Ca., San Antonio Tx, Tucson Az, y Portland Or, entre otras) ¿Les resulta muy difícil aceptar sus limitaciones y pedir ayuda a los que tienen una mayor experiencia y saben cómo resolver esos problemas?

     Mientras no revisen todo el proceso de principio a fin (y resuelvan uno a uno) seguirán los problemas. Otra cosa, dejen de autorizar la construcción de vertical en la ciudad. La zona metropolitana carece de infraestructura hidráulica (agua potable y aguas negras) ya que la existente tiene entre cincuenta y setenta años. Baste señalar que los grandes colectores de la ciudad los hicieron los gobernadores: Francisco Medina Ascencio, Alberto Orozco Romero, Flavio Romero de Velasco y Guillermo Cossio Vidaurri (posteriormente se han construido algunos tramos nuevos, pero ninguno de aquella magnitud).

     Basta ya de querer tapar el solo con un dedo, de querer engañar a los ciudadanos, de pagar 2 millones de pesos al mes en telefonistas (para que solo se desahoguen los quejosos) o con sueños de grandeza gastar fortunas que no se tienen (y que se tienen que pagar). Es tiempo de reconocer, analizar el problema y resolverlo, pues…, lo que los tapatíos están recibiendo en las llaves de sus casas, NO ES AGUA POTABLE ¡ES VENENO!

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

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Siempre habrá deficiencias, y en sociedades como la nuestra resulta casi imposible resolver todas las necesidades. Se entiende y reconoce. Lo que no se puede admitir de ninguna manera es la hipocresía, el decir y aparentar una cosa, actuando y resolviendo de manera totalmente distinta, como ha sucedido en los gobiernos de López Obrador y Claudia Sheinbaum.

Más que ‘gobiernos’ en realidad ambos sexenios han resultado una bufonada política en la que el enorme poder del estado ha sido utilizado en forma autocrática desde una ideología fracasada, con una corrupción voraz e insaciable. Nunca en la historia de México se habían visto acumular tantas y tan inmensas fortunas en tan corto tiempo desde el poder público (en sociedad en muchos casos con personas y empresas privadas) y todas, ABSOLUTAMENTE TODAS, IMPUNES.

De inmediato quedó en claro la incapacidad para gobernar; la ausencia total de visión de estado —con todo lo que esto implica y requiere—. Cómo ya se ha dicho en anteriores artículos, no es lo mismo manifestarse y echar desmadre, tomar el zócalo e instalarse con carpas en Paseo de la Reforma; que sentarse rodeado de personas capaces, inteligentes y con visión de estado, para planear cómo resolver los muchos y graves problemas del país (diseñar planes y proyectos viables para la mejoría de México en todos los órdenes).

Definitivamente no es lo suyo. Ni López Obrador ni Claudia Sheinbaum poseen esa capacidad, son deficitarios en formación y visión de estado. Criticar desde la manifestación no tiene nada que ver con resolver problemas nacionales de forma racional, planeada y eficaz.

Cuando el tabasqueño llegó al poder en diciembre de 2018 despidió de manera absurda y perjudicial (para México y las personas afectadas) a los funcionarios de todas las Secretarías, Dependencias y Organismos públicos capaces y experimentados, colocando en su lugar a seguidores de Morena sin ninguna experiencia en cargos que requieren de eficiencia, capacidad e inteligencia. Con total cinismo declaró que él prefería personas con “un 90 por ciento de honestidad y 10 por ciento de capacidad o experiencia”. (28/Nov/2019).

     En cuanto al primer requisito resultó una mentira más, puesto que su mandato, que no gobierno, resultó el más corrupto en toda la historia de México. De la capacidad y experiencia ni qué decir. Una horda de improvisados buenos para nada destruyeron en apenas seis años lo logrado en muchas décadas de gran esfuerzo nacional, sumiéndonos en una crisis en todos los sentidos y a punto de estallar. Pero eso sí: ¡mentirosos, violentos en todos los sentidos, intocables, soberbios, promotores incansables de la división, ambiciosos y corruptos como jamás se había visto, y un larguísimo etcétera!

En ese cuadro dantesco de falso gobierno, México quedó en manos de una fauna criminal a lo largo y ancho del país sin que Andrés Manuel o Claudia les toquen. La protección concedida a la banda sinaloense comandada por Rocha Moya y sus secuaces no requiere de mayor explicación; es el estilo personal de gobernar (dijera Don Daniel Cosío Villegas), para los criminales que mantienen aterrorizado todo el país abrazos; para los mexicanos balazos.

La economía está destrozada y a punto del colapso, cogida con alfileres (sostenidos por las mentiras de la banda de Morena). La educación, sobre todo en el sur del país, en manos de una banda de facinerosos que se auto nombran falsamente “maestros” (CNTE) carece absolutamente de futuro. Ni qué decir la SEP, en manos de incapaces, pervertidos y fanáticos (Mario Delgado, los Libros de Texto gratuitos y Marx Arriaga la describen).

La obra pública es inexistente, y las pocas que se hicieron (Tren Maya, Tren Interoceánico, Refinería Dos Bocas, Mexicana y Aeropuerto Felipe Angeles) son muestra condenable y putrefacta de incapacidad, derroches y corrupción. En el resto de los rubros de la administración pública las cosas no son mejores, campea el enanismo político y la ausencia total de visión de estado. Campañas y pinturas de ajolotes y renacuajos describen el nivel.

Pero, sobre todo, y quizá lo más condenable, es declarar pública y cínicamente delante de todos los mexicanos que en SALUD YA ESTAMOS MEJOR QUE DINAMARCA —como lo hizo repetidamente al final López Obrador—. El sistema de salud en México se encuentra colapsado: con hospitales y clínicas por toda la República en condiciones paupérrimas, sin medicamentos, sin aparatos funcionando, sin adquisición de nuevos, sin insumos, en edificios carentes de mantenimiento, con elevadores descompuestos, con pisos enteros inundados por las lluvias, con pacientes tirados en el suelo y las salas saturadas, sin cirugías o programadas a meses o semestres de distancia (como si las enfermedades supieran de burocracia e incapacidad).

A diario, decenas de miles de mexicanos se observan afuera de los hospitales públicos, sentados o dormidos en las banquetas esperando atención o haciendo fila para una cita, sus familiares en idéntica o peor posición, y si vienen de otra parte, a dormir en autos o en las banquetas (con todo lo que esto significa en gastos e incomodidades) mostrando así EL SISTEMA DE SALUD MEJOR QUE EL DE DINAMARCA.

¡Malvado! Este sujeto, el tabasqueño, en otro tiempo ya estuviera sujeto a un proceso múltiple a causa de tantos delitos y tanto daño causado a México y los mexicanos. Así que ver y escuchar que en menos de 24 horas aviones de la Fuerza Aérea Mexicana ya estaban en Venezuela para prestar ayuda de todo tipo a causa del terrible terremoto sufrido por ese pueblo, lejos de dar gusto, causa por demás irritación y molestia. No por los venezolanos, sin duda habrá que ayudarles, pero, siempre en la medida de nuestras posibilidades y luego de cubrir primero las necesidades de los mexicanos.

La tendencia de López Obrador y Sheinbaum a regalar miles de millones en “ayuda humanitaria” a Cuba es a todas luces injustificable (y condenable). No ha habido terremotos, no están en guerra, no hay justificación alguna para quitar el pan de los hijos para darlo a los ajenos. Los cubanos tienen muchas décadas oprimidos y esclavizados por una pandilla que les fue hundiendo hasta dejarlos en la miseria e indigencia. Un régimen de terror y mentiras hermanados con MORENA en una dizque ideología (una farsa para justificar sus ambiciones e incapacidad)

    LA AYUDA A VENEZUELA, se entiende y es necesaria. Pero en todo hay medida y prioridades, y el gobierno mexicano HA FALTADO TERRIBLE Y CONSTANTEMENTE A SUS DEBERES PARA CON LOS MEXICANOS… No podemos admitir que tal cosa continúe, que el GOBIERNO SEA CANDIL DE LA CALLE Y OSCURIDAD EN CASA…

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo1950@gmail.com.

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