Los gobiernos se corrompen en la medida que los ciudadanos guardan silencio ante sus latrocinios, abusos y excesos en el ejercicio del poder. Hoy abordaremos uno de estos temas el cual tiene relación con el Ayuntamiento de Guadalajara, aunque para ser precisos, se originó en el gobierno de Enrique Alfaro y se consumó en días recientes.
En uno de sus muchos arranques despóticos y autoritarios, el entonces presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro, mandó a los inspectores viales a su cargo a levantar infracciones a los autos en las calles. Obviamente que el asunto tenía carácter recaudatorio —aunque siempre se adornan y buscan otra razón para cubrir el interés por los billetes— poniendo como pretexto los autos estacionados afuera de las casas o subidos en la banqueta.
Hasta cierto punto tenía razón. Hay muchos ciudadanos arbitrarios que suben los autos a las banquetas de sus casas impidiendo el paso libre de los peatones e incluso tapando cocheras ajenas. Hasta aquí el asunto es lícito y se concede la razón a la autoridad municipal.
El problema, y no menor, causa del presente artículo y sin duda de miles de infracciones totalmente injustas, es que los inspectores municipales tomaron como cruzada recaudatoria levantar folios (y con ello alegrar a sus jefes) levantando infracciones como energúmenos por toda la ciudad ¿Y cómo no levantarlas si la supuesta “infracción” tenía ¿o tiene? un costo de $3,440.00 pesos? ¡Vaya ambición…!
Estacionarse mal o en lugar prohibido para la Secretaría de Vialidad en ese momento costaba $109 pesos. Sin embargo para la ambiciosa administración de Alfaro y su troupe era de $3,440.00 pesos ¿No tenía el entonces presidente municipal un sólo asesor jurídico que le dijera que la Constitución establece que los impuestos tienen que ser “proporcionales y equitativos” además de “legales”, es decir, no a capricho del gobernante en turno? (Art. 31 frac. IV) ¿No sabe cuánto ganan la mayoría de los jaliscienses?
Cuadrillas de inspectores con folio en mano se dieron a la tarea de esquilmar (y abusar del poder público) en contra de miles de ciudadanos con problemas para estacionar sus vehículos (si bien otros merecían la infracción; aunque no por ese monto estratosférico e ilegal).
Abreviando: quien esto escribe fue objeto también de los atropellos e injusticias del entonces gobierno municipal. Para ser precisos me levantaron 4 infracciones (claro, en fechas distintas, aunque cercanas) por estar estacionado ¡afuera de mi casa! Sí, afuera de mi propia casa, como se demuestra en los folios y con la tarjeta de circulación de mi auto (2010).
Su servidor confronté a la autoridad municipal en una junta de Colonos de la Colonia Chapalita, la cual se había convertido en coto de caza de una troupe de inspectores vivillos (enemigos de los ciudadanos). Mi confrontación se basó (legalmente) en que las infracciones que nos estaban levantando a los vecinos de la zona TODAS ERAN ILEGÍTIMAS por la sencilla razón de que los vecinos estábamos siendo víctimas (además de los abusos del Ayuntamiento) de una Compañía de Seguros que no estaba cumpliendo con el Reglamento Municipal, el cual exige a los negocios estacionamiento para sus clientes y empleados y no lo estaban haciendo (y continúan sin hacerlo).
Así que los vecinos de la zona estábamos sufriendo no sólo con la invasión de una enorme flotilla de vehículos oficiales de la Aseguradora, sino además de algunos trabajadores y clientes, de tal manera que al levantarnos en la mañana TODAS LAS CALLES DE ALREDEDOR ESTABAN YA INVADIDAS POR SUS AUTOS (como se aprecia en la foto).

En la referida reunión de Colonos (con presencia de funcionarios del Ayuntamiento de Guadalajara) les dije textualmente que: “en lugar de estar infraccionándonos a los vecinos ilegalmente, obligaran a la Aseguradora a cumplir con la Ley Municipal, puesto que ellos eran (y siguen siendo) el problema para todos los vecinos de la zona”.
Les dije, además: “que no invadíamos las zonas de jardín, que dejamos libre el paso peatonal y que nos estacionábamos en las rampas de nuestras propias cocheras, por lo que no había infracción alguna” ¿de cuándo acá es infracción estacionarte afuera de tu propia casa?
Que antes de levantar infracción alguna debían poner en orden a la susodicha empresa aseguradora, pues, como se puede corroborar todos los domingos tenemos nuestras calles libres para los vecinos. Finalmente debo señalar que me levantaron (durante el gobierno municipal de Enrique Alfaro) cuatro infracciones, cada una por $3,440.00 pesos por estar estacionado afuera de mi propia casa. Por supuesto que no las pagué, y aunque año con año me las quería cobrar Hacienda del Estado al pagar el refrendo, siempre me negué por tratarse de una entidad jurídica ajena (que tiene sus propios medios de cobro).
Pero en días pasados, para ser exactos el 8 de julio próximo pasado, al tramitarme un familiar las placas nuevas (yo lo había intentado por cuatro ocasiones y las largas filas me lo impidieron —y para Hacienda de Jalisco no hay viejos, todos somos iguales— mi pariente pagó, asómbrate lector con semejante cifra: la cantidad de $14,005.00 pesos por las cuatro injustas e improcedentes multas, así como $1,263.00 de recargos (para la Hacienda de Jalisco). Un total de $15,268.00 pesos ¿Así o más ladrones e injustos?
Espero, a quien corresponda en Hacienda de Jalisco y el Ayuntamiento de Guadalajara, que me devuelvan mi dinero, porque tal cobro, además de ilegítimo e infundado, es un vulgar robo. Lo dicho: Ayuntamiento ladrón y Hacienda Estatal cómplice ¿o usted qué opina lector?
¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!
Email: mahergo1950@gmail.com


